Cuando se maridan profesionalidad y bonhomía, esta profesión resulta maravillosa. ¿Qué puede mejorar el trabajar en algo que provoca felicidad a tanta gente?
Anoche La Casa Azul ofrecieron un conciertazo de casi dos horas, rescataron por petición popular varios temas que no están en el reper, y desplegaron un show impecable, rotundo, energético, vacilón, hedonista, vindicativo, disfrutón. De mucha categoría.
15, 20 mil personas, qué importa, lo verdaderamente relevante fue la apoteosis hermosa, la verbena ultrapop, el desparrame soberbio de calidad y de entrega.
Gracias a la multitud, gracias a Festejos de Xixón, gracias a Busta, a Itziar; gracias, La Casa Azul.






