El 4 de agosto, a las 23:30, en Colindres.

DUNCAN CHISHOLM presenta SANDWOOD

DUNCAN CHISHOLM: Violín
JARLATH HENDERSON: Gaita y flauta
TONY BYRNE: Guitarra

Tras la premiada The Strathglass trilogy y el consiguiente directo Live at Celtic Connections, Duncan Chisholm nos entrega en las postrimerías de 2017 Sandwood, probablemente su obra más extraordinaria hasta la fecha, la cual presentará en el Royal Concert Hall de Glasgow el próximo 4 de febrero en un concierto para el que ya no quedan localidades.

Creado a lo largo de dos años de inspiración emocional y conceptual con sucesivos viajes a esa bahía situada en el noroeste de Escocia, Sandwood está producida al alimón junto a Ross Hamilton (guitarras eléctricas y bajo eléctrico) y cuenta con infinidad de colaboraciones estelares entre las que brillan con especial intensidad las de Donald Shaw (arreglista y piano), Hamish Napier (piano), Jarlath Henderson (gaita irlandesa y flauta), Martin O´Neill (bodram) y en el acompañamiento de cuerdas (violines, viola y chelo) los insignes Fiona Hamilton, Megan Henderson, Greg Lawson, Patsy reid y Su-a-Lee.

Toda la belleza, agreste y sublime, delicada y pletórica de Sandwood, lugar al que se accede tras una caminata de aproximadamente seis horas, se plasma en este trabajo que tiene una calidad sonora sensacional.

A lo largo de doce temas ricos en colores, con infinidad de texturas y de sensaciones que nos hacen volar desde la sutileza al regocijo y desde la melancolía y el deleite a la contundencia más visceral, -temas en buena medida compuestos por el propio Duncan Chisholm en solitario o bien en compañía de Hamish Napier aunque salpimentado también por composiciones de Donald Shaw, Fraser Fifield y de Triona Ní Dhomhnaill, a lo largo de este ensoñador elepé, decíamos, la categoría musical de este violinista nos deja atónitos: no cabe más belleza que la que nos regala este músico.

Un álbum mimado al detalle y cargado de hallazgos.

Un álbum robusto, contemporáneo y pletórico que engarza todas las piezas del excelso plantel de tal modo que la conjunción global tiene en ocasiones una pátina épica así como cierta dimensión casi orquestal en otras (de banda sonora) lo mismo que mucha ductilidad y sensibilidad casi minimalista en otras tantas.

Un álbum que no renuncia a la búsqueda sonora con cierta ramificación sónica tribal cargada de poderío.

Un álbum inspirado hasta la médula e inspirador hasta la sinrazón

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