Un día, mucho menos mozo, en Málaga, me confundieron con Víctor Coyote. Y me prestó mucho.
Un día le contraté para actuar en Xixón, en trío, fue muy guapo, un bolazo, y nos lo pasamos muy bien: cenamos en Cimavilla, tomamos sidras, envió una ficha técnica dibujada a mano, conversamos mucho, reímos. Camaradería de la buena.
Otro día le encargué la gráfica para la edición ¿! Qué Movida?! de Fiasco, y nos hizo esta preciosa artesanía. Fue todo profesionalidad y fluir.
Un día como ayer, de repente, se nos va de este mundo Víctor Abundancia dejándonos encapsulados en la pena.
Visionario, lúcido, galego de pro, culto, talentoso, divertido, polémico por convicciones propias, poliédrico, una buena onda total, un artistazo, otro dandi genuino e irrepetible.
¡Joder, qué racha de mierda!





